jueves, 14 de julio de 2011

Microcosmos

Sí, decían que se acercaban los animales que podían comer el éter que dejaba el olor de su cuerpo después de hacer el amor. Él veía muertos y ella podía ver la sombra de los insectos aún en la oscuridad. Ambos sabían que nada les haría mal.En la casa había una plaga, insectos por todos lados, microseres invadiendo el espacio desde la planta de los pies; y aún así, termitas, hormigas, cienpies y cucarachas procuraban con sus pequeñas patas limpiar cada centímetro de su lugar sagrado para cuidar de su alimento, los restos de esos dos enamorados que no podían nada más que pensar en la explosión de sus cuerpos para volar.

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